Asegurate de estar bien Asegurado
Planes De Ahorro *AUTOS* Seguros Abusivos

 Seguros  incluidos en las cuotas de Planes de Ahorro

    -  Un suscriptor de un plan de ahorro, generalmente no tiene el conocimiento que al adherirse abona un seguro de vida colectivo independiente, que no es regido por la IGJ, sino por la Superintendencia de Seguros. Ignora que él no es la parte contratante del seguro, sino su mandataria, la propia sociedad de ahorro. La misma que no le hace entrega de la póliza; la que no informa -sobre la hipótesis de su fallecimiento- quiénes son sus beneficiarios, y menos aún, qué importe y de qué forma lo pueden percibir. Ni siquiera le informa de las condiciones físicas previstas para poder ingresar y formalizar su seguro. Igualmente todos los meses debe abonar el costo del seguro, junto a la cuota pura y administrativa de su plan.
    - Con respecto a las enfermedades preexistentes, la IGJ resolvió favorablemente la obligación de su cobertura. Es decir, que si no se practica un examen físico previo por parte de la contratante, no puede alegarse posteriormente carencia alguna. De esta manera la información de las aseguradoras o de las propias administradoras no es cierta cuando afirman que, si le descubren una enfermedad preexistente, usted será pasible de nulidad contractual, no podrá recibir la cobertura y no tendrá el reintegro de las cuotas pagas de su seguro de vida colectivo.
    - Resulta indispensable estudiar la condición de cautiverio del usuario, detectada en los rígidos formularios que se le envían. En ellos se los obliga a abonar, solidaria y conjuntamente, todos los conceptos detallados en el recibo. Por ello, no se le permite abonar la cuota por un lado y sus seguros por el otro. En los tiempos que corren, es muy común tener un mes en el que sólo se dispone del dinero suficiente para pagar la cuota del seguro (que es la que garantiza su patrimonio), y carecerlo para pagar la cuota pura y administrativa. Esta realidad ha revelado consecuencias graves para el usuario. Supongamos, por caso, el robo del auto. Si hubiera tenido el dinero para pagar el seguro (por lo menos), el usuario sería resarcido por la aseguradora ante un eventual siniestro. Este ejemplo se ve agravado en el caso de los suscriptores morosos que, de hecho, circulan con sus automotores sin el correspondiente seguro obligatorio. Súmese a ello, que en el contrato se establece que el suscriptor puede adeudar hasta dos cuotas puras sin otra consecuencia más que el pago de punitorios, pero que al adeudar una cuota del seguro queda sin cobertura ante el eventual siniestro.   No se les hace saber a los adherentes que pueden ellos por sí contratar el seguro obligatorio que les requiere la sociedad administradora, que sin duda alguna resultará de un monto sensiblemente inferior al que le impongan, pese a contratarlo en las mismas compañías indicadas. Para ello, debe notificarse a la administradora por medio fehaciente.

 

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